sábado, 15 de octubre de 2011

Chau (Guillermo Barber Soler)

Imagen copiada de http://raquelsandra.blogspot.com/2011/05/despedida.html
  



Por alguna razón sabemos que vamos a morir
Vivimos la muerte en lo cotidiano
Quizá como un símbolo
Las cosas empiezan y se terminan
“¡Terminé!”, decimos, y entregamos la prueba
Comemos una manzana y se acaba
Leemos cuentos
              (introducción, nudo y desenlace)
Despertamos y dormimos, desaparecemos
Y escribimos con punto.
Punto final.
Y callamos
Es dramático pensar que en algún momento no estaremos
Y quizá por eso cada vez nos despedimos:

“Chau”, me dijiste la última vez.
Yo me acerqué y te di un abrazo.

Guillermo Barber Soler












4 comentarios:

  1. Es verdad que es triste que todo se acabe pero paradójicamente creo yo en eso reside parte de su encanto. Como la belleza efímera de una flor. O un poema concluido, o el final de una novela.
    Este blog, por ejemplo, perdería parte de su encanto si no supieramos que terminará cuando llegue la Z. ¿Cómo nos relacionaríamos con él sino tuviera fin?

    ¿La hubieras abrazado tan fuerte si supieras que nunca la dejarías de ver?

    ¡Gracias Guillo! ¡Otro a quien hay que darle un fuerte abrazo de bienvenida!

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  2. Qué misterio esto de la muerte. Y qué bueno lo que hiciste de relacionar los finales relativos con aquél bastante más absoluto... Muchas veces más que recordarnoslo(al estilo "memento mori" de los antiguos)la vida es más bien un olvido constante de la certeza del final. Pero el "chau" me parece que completa mejor el panorama: no es tan solemne, ni deprimente, es más bien familiar y coloquial, como si más que pensar tanto en el tema sería mejor irnos amigando de a poco con esa realidad.
    Bienvenido con tu "Chau"!

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  3. Es cierto, Marisa. Tener la certeza del fin nos determina en nuestro modo de relacionarnos, no sólo con ese fin sino con todos los fines, como los llamó Ángels, "relativos".
    Es un poco el sentido de las despedidas, creo yo. De concluir las cosas. Me suena Bloch: el miedo a morir es el miedo a dejar una obra inconclusa. Borges retrató eso mismo en "El milagro secreto". El sentido final de la muerte aplicado al esquema narrativo me lo dio Steiner, pero ahora es mío también.
    Somos, con palabras de Marisa, una flor efímera. El hecho de finalizar nos da un poco un sentido propio, un fundamento personal: somos porque sí, somos porque somos nosotros, como el fin estético que no busca otra cosa más que el propio gozo. Como la flor: estamos para ser mirados, para ser olidos, para embellecer. ¿Y qué signifca para nosotros embellecer? No sé, un abrazo quizá.

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  4. HERMOSO!!!
    Fernando Savater dice que " el acecho de la muerte vuelve desgarradoramente interesante el más insípido de los momentos" y Borges en su poema Límites se pregunta "Si para todo hay término y hay tasa y última vez y nunca más y olvido ¿ quién nos dirá de quién, en esta casa, sin saberlo, nos hemos despedido?"
    Es una lección para vivir atentos y que los abrazos valgan la pena!!!Chau...

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