jueves, 15 de septiembre de 2011

Colores (Luli Nazar)

(Sobre la pintura)
“No se trata de copiar pura y simplement sino más bien
de trasladar a otro lenguaje, el de los colores” (Vincent Van Gogh, Carta a su hermano.)
Ilustró Luli Nazar


COLORES

Definitivamente no pasan desapercibidos por mi vida. No. ¿Qué sería de mí sin los colores? ¿Qué sería del ser humano sin los colores? Estoy pensando en estos accidentes tan necesarios, dejando atrás la ciudad que imprimió en mí una huella imborrable. Paris. Generosa ciudad que me brindó la experiencia  de mi encuentro personal con artistas que me llenaron de colores. Gamas inimaginable de colores estaban todas ahí, óleo sobre el lienzo.
Creo que los colores nos acompañan en nuestros estados de ánimo, estoy convencida de que pueden levantarlo o reflejarlo. Ellos llamaron profundamente mi atención, nunca me había detenido a pensar en esto, pero en este viaje sucedió un encuentro. Flores coloridas decorando balcones de casas antiquísimas. Los colores del cielo en el atardecer reflejado en el Sena. Colores que me transmiten alegría, me levantan el ánimo y me dan ganas de tenerlos a todos puestos encima.
Mientras pensaba y me imaginaba con todos los colores encima, interrumpió este vuelo la idea de que hay una condición de posibilidad de los colores: mis ojos y la luz. Sin esta relación recíproca los colores perderían su esencia, no sólo el “ser en otro” sino el “ser en mí”, alterarme, cambiarme. La luz, genera la experiencia de la que hablaba y mis ojos, la buscan.  Los colores de los cuadros Monet y ni hablar de Van Gogh-bendita locura- colores amalgamados, destellos y pinceladas de óleo que no sólo componen un cuadro y lo clasifican sino que hacen que cobre vida invitándome a sumergirme en ese mundo imprimiendo toda su belleza en mi retina.

 Luli Nazar

2 comentarios:

  1. Como decía Ángeles en relación al texto de Ariel, aquí vuelve a aparecer el tema de los colores, Luli.
    Pero más allá de eso lo que transmite tu texto es una especie de "sorpresa", de asombro por lo que siempre estuvo allí y en lo que no habías reparado. Un prestar atención a las percepciones, a lo sensible. Salir del pensamiento asbtracto y atender a su encarnación en lo concreto.

    Les dejo un texto de Krakauer vinculado a estas ideas. Allí describe cómo una profunda "percepción de lo concreto" es el lugar natural desde donde remonta vuelo el espíritu, un vuelo atravesado y sostenido por la belleza de la materia.

    “Permítaseme que concluya este prefacio con un recuerdo personal. Yo era aún un niño cuando vi mi primera película. Tuvo que causarme una impresión embriagadora, porque de inmediato resolví poner mi experiencia por escrito. Por lo que puedo recordar, fue ese mi primer proyecto literario. No sé si alguna vez llegó a materializarse, pero lo que no he olvidado es su pomposo título, que apunté en una hoja tan pronto volví a casa: “El cine como descubrimiento de las maravillas de la vida cotidiana”. Y tengo todavía presentes, como si fuera hoy, esas maravillas. Lo que tan profundamente me había emocionado era una vulgar calle de suburbio, llena de luces y sombras que la transfiguraban. Había varios árboles y, en primer término, un charco en el que se reflejaban las fachadas invisibles de las casas y un trozo de cielo. De pronto una brisa agitaba las sombras, y las fachadas y el cielo, allí abajo, empezaban a oscilar. El tembloroso mundo de arriba en el charco turbio: esta imagen jamás me ha abandonado.” Sigfried Krakauer, “Teoría del cine”, La redención de la realidad física, Madrid, Paidós, 1996, p.16

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  2. En sintonía con esta meditación, recomiendo que vean (si todavía no lo hicieron) la última película de W. Allen "Medianoche en París". Es exactamente lo que escribe Luli pero referido a la literatura. ¡Impresionante!

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