martes, 6 de marzo de 2012

Hamor, en silencio (Clemencia Campos)

http://www.google.com.ar/imgres?q=manzanas&hl=es&biw=1366&bih=


La delicia de una manzana que cae en el momento oportuno.
Cae silente en un colchón,
Patina y se desliza en blancas plumas
Con una mirada cómplice.

Complicadamente,
Fue escogida dentro del cajón de verdes manzanas, por una boca carnosa, viva, aunque silenciosa.
Una manzana roja, era esa que venenosa, fue contaminando la boca del mudo.

Un amor sin palabras, mudo, sin saber qué decir.
Morder la manzana, es hablar.
¿Qué palabra esperas escuchar?
 Clemencia Campos




Hamaca (Mechi Palavechino)







Sigilosos pasos de cangrejos lo anuncian. Paradoja de caminar hacia atrás para poder avanzar. Y con un salto inicia el viaje.
Navegar en el aire espeso y en los mundos de la imaginación. Corren los minutos, cada vez más alto y profundo. Reflexiones en aquel barco que en su movimiento nos interna en senderos jamás vistos.
Luego del claro, llegamos a tierra, vuelta a la realidad. De nuevo, un salto. Y por solo unos segundos…
Volar.




Mechi Palavechino

lunes, 5 de marzo de 2012

Hallar… (José Manuel Flores Eudave)


google/imgres?q=hallar&hl=es-419&sa=X&biw=1280&bih=685&tbm.





Hombres peregrinos,  buscadores  sedientos de sentido…

Hallando  verdades…

Que deberá haber una causa misteriosa de la vida…

Que  todo cambia, pero sin embargo hay algo que permanece…

Que hay una realidad perfecta que me trasciende y este mundo debe ser reflejo de esa realidad inmutable…

Que deberá haber necesariamente un motor inmóvil, un ser inteligente y perfecto que sea la causa primera de este mundo móvil…

Que la Verdad entra al mundo y se da a sí misma,  entonces ¿puedo hallar una verdad, La Verdad?, sí, pero es un hecho inexplicable que no se halla con la sola razón…

Que puedo descubrir en mi interioridad, si es que me dirijo con rectitud, a esa Verdad que es personal y trascendente a la vez…

Que sabiendo que las cosas son verdaderas, bellas y buenas, entonces esa Verdad deberá tener esas características de forma perfecta…

Que pienso… ¿cómo que pienso? No estaba supuesto ya, no crees que el hallar se va a truncar en saber que pienso, nuestros colegas de más arriba  suponían de hecho esta posibilidad…

Que pienso siendo un sujeto espacio – temporal y por medio de 12 categorías que determinan la realidad en objetos de pensamiento… ¡pará un poquito! y, que pasó con todo lo que habíamos  hallado ya. ¿Me estás cargando no?

¡Ahhhhh… y entonces! ¿Qué hemos hallamos después de habitar este mundo tantos años? 

Vivimos en una especie de oscuridad, en un mundo de sombras, en la caverna. Pero vamos descubriéndonos y descubriendo poco a poco el sentido. Develamos su riqueza, nos entusiasma su vitalidad, su misterio: la música, la enfermedad, las sorpresas, los amigos, las alegrías, la muerte el cielo estrellado…

Sin embargo para hallar no es fundamental la vista, es más, a veces ni siquiera es necesaria, como lo confesaba el zorro en su simple secreto “No se ve bien sino con el corazón. Lo esencial es invisible a los ojos”

En la parte  final de la película “A primera vista” Virgil, el personaje principal desentraña un secreto misterioso: “Aunque soy ciego me parece que veo mucho mejor que cuando tenía vista, porque en realidad creo que no vemos con los ojos, más bien vivimos en la oscuridad hasta que observamos lo que hay de verdad en nosotros, en los demás, o en la vida. Creo que ninguna operación  puede conseguir eso y… cuando uno ha visto lo que hay de verdad en uno mismo, entonces ha visto mucho, no hace falta tener ojos para eso” ( At first sight, Irwin Winkler,1999)

¡La vida tiene sentido!  Y descubrir este principio vital y primero es un gran hallazgo, pero es sólo el comienzo de la búsqueda…



 José Manuel Flores Eudave


domingo, 4 de marzo de 2012

Haikus (Javier Nari)






El haiku es un leve parpadeo sobre lo que nos rodea, una cristalina nota musical que nos conmueve, una gota de agua que nos refresca.
Liria Miyakawa





Algunos haikus de mi cosecha…





En la tormenta,
el geranio, expuesto,
se diviniza.





-¿Qué es lo espontáneo?-
pregunté, y dijo la encina:
-mis brotes tiernos-.






La sangre vertida,
último testimonio
de su lealtad.




Aquella urbe
ese encuentro de ensueños
¿dónde se halla?


 Javier Nari

“Había un vez” (María Sol Rufiner)


Inu Yasha Un cuento de hadas medieval  por Rumiko Takahashi año 2000

Había un vez”… nunca entendí cómo tanta magia podía caber en el verbo “haber”, pero así es… tan solo se escucha esa frase y uno empieza a soñar, a añorar, el pasado, que lejano empieza a brillar.  De este modo, comienzan a llegar ante nuestros ojos las figuras de los héroes, de personajes maravillosos, que quizás no han luchado contra el terrible monstruo “Burocracia” o con su hermano “Tráfico”, pero que sí nos deslumbran con su caballerosidad y valentía, con su coraje y fuerza y hasta a veces con su sana algarabía. Escuchar el Había una vez nos transporta, a un mundo mágico de hechiceros, faunos y guerreros, que nos hacen suspirar; quizás porque en sus historias un poco de vida real logramos encontrar. Esa vida que no es gris de indecisión, ni es blanca monotonía llena de razón, sino ¡una vida que tiene sentido! Una búsqueda, que en latín en aquel tiempo se llamaba quaestio.  En otras palabras una pregunta, una empresa que no genera plata, pero que a uno lo llena, porque lo lleva a entregar toda la vida, para ir en pos de ella, para ir en detrás de esa Persona por la cual vivir y por la cual morir.  Así es la vida en el país del “había una vez” y siempre me pregunté ¿por qué la vida no puede ser una aventura en el país del aquí y del ahora?



 María Sol Rufiner

H (Luis Baliña)

H





La H viene del espíritu áspero griego.
El espíritu áspero no es silencioso. El suave sí.
¿Cuál es el espíritu que nuestra cultura puede recibir, el áspero o el suave?





Luis Baliña

Henos aquí, otra vez

¿Y dónde más si no? Siempre estamos “aquí”.

Pero lo curioso en este caso es que somos personas
distintas que sin embargo compartimos el mismo aquí. Como si el espacio se
volviera uno por nuestra sola presencia. Y se ve que nos gusta encontrarnos,
porque volvemos todos los meses.

El otro hecho curioso es que este aquí no es físico sino
virtual. Es cierto que el trato cara a cara sigue siendo óptimo, pero la
comodidad que nos provee la tecnología es indudable.

Sin embargo, las maravillas del mundo digital no opacan
el verdadero aquí trans-físico que hay detrás de estos píxeles sostenidos por
impulsos eléctricos que están leyendo. La experiencia de estar vivos,
transportada por el arte a ese tópos ouranós que son las almas afines, es lo
que nos convoca, nos reúne y nos mantiene, mes a mes.

Y no digo que seamos almas afines por tener las mismas opiniones,
perspectivas, estilos, historias… Somos afines por compartir estas diferencias
nuestras, las cuales tienen el denominador común de la sencillez, la apertura y
la búsqueda del contacto íntimo con la realidad.

¡Bienvenidos nuevamente!
Federico Caivano