jueves, 11 de julio de 2013

Verdor (Paola Delbosco)


  
http://es.123rf.com/photo_2746383_a-la-hierba-verde-en-el-desierto-sobre-un-fondo-de-tierra-seca-silvestre-distrito.html





Viriditas                                                                            
Aparece de golpe, pero eso se debe a que, aún oculto, el verdor siempre estuvo. Es sensible a la presencia del sol: la intensidad del calor unida a la justa humedad lo obligan a salir de su escondite. Cuando el sol se excede o se va, el verdor se seca, pero hay algo que deja adivinar que, detrás de esa sequedad, el verdor trabaja en la linfa y en las raíces, y prepara sus respuestas. Muchas promesas se adivinan, para el que sepa buscar, en las casi imperceptibles protuberancias de ramas y suelo. Después, para el que esperaba desde hace tiempo, pero también para el distraído, el verdor explota jubiloso, asomándose desde la tierra o desde  troncos y gajos.  Ya no se frena, invade, cubre, se expande, alcanza alturas y anchuras inimaginables, y dura, como si fuera eterno. Su vigor asegura nuevas hebras de pasto, brotes que rompen los surcos, trémulas flores, promesa de frutos y semillas.  Golpea a los viejos troncos añosos, para que despierten en un nuevo ciclo; intenta con cada planta su estrategia sigilosa, más de las veces con éxito. Algunas otras, en cambio, lo seco ganó la batalla; pero secretamente la tierra se cebó de tanta fibra deshecha por la humedad, que al final el verdor triunfa alrededor de lo muerto, y es una fiesta de brotes nuevos, tiernamente verdes. Igual que el verdor, también el amor despierta, promete, se oculta, renace, renueva.    

María Paola Delbosco

2 comentarios:

  1. Gracias Paola. Es muy esperanzador tu texto. Y te imagino a vos relatándolo con un movimiento de manos que acompaña ese impulso vital.
    Me hiciste pensar que la naturaleza toda es una metáfora de la Pascua. O la Pascua la ley secreta de la vida.

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  2. Me encantan esas transposiciones que hacés Paola. Como dice Marisa muy esperanzadora, y tan humana! Cuando lo leía enseguida pensaba en la estepa patagónica, que me encanta y tiene algo de fascinante, pero cómo uno se siente al tiempo de no ver el verde... Y después cuando uno vuelve a la zona de los Lagos todo cambia y nos hidrata. También me acordé de esa película que no veo hace añares "El rayo verde"!

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