Yayoi-Kusama. Obsesión infinita. (Malba)
Ya no llego
a conclusiones. Ya no quiero pensar en conclusiones. Cuando las pienso tienen
que ser consecuentes a lo anterior, y generalmente termino en lo que no quiero,
en lo que no quise jamás, en palabras que no son mías, y en descripciones de
una mirada ajena.
Pero sin
embargo, no puedo negarme a escribir. Brota y surge, y pienso poéticamente. Es
como si mi vida en un segundo se hiciera lápiz y tuviera que escribir algo.
Pero no lo quise, simplemente surgió. Y no me arrepiento, pero prefiero que no
llegue a las últimas consecuencias porque llegaría a donde no deseo. ¿O sí?
Quisiera quedarme
en los puntos suspensivos, en no saber qué sigue, en dejarme bailar y guiar por
un lápiz inclusive sin punta.
La
consecuencia de un pasado es un futuro asegurado. Me escapo del presente,
intento saltar de nube en nube, abrir y cerrar los ojos dos veces, y que se
caiga una lágrima que camine por mi rostro, que penda de mi nariz y esté a
punto de suicidarse y caer. Pero, ¿por qué es esa lágrima?
Estoy
llegando a lo que no quiero. Y si no lo quiero, ¿por qué lo busco?
Un
vientecito me voló la pollera, me sacudió toda entera y me despertó. En un
jardín, yo vivía con ilusiones, con delirios, con el arte, la improvisación.
Buscaban que me expresara. Fui creciendo y me obligaron a pensar, a un dos más
dos es cuatro y a un análisis sintáctico riguroso.
Me enseñaron
que ‘ahora’ se escribe con ‘h’ y que ‘a veces’ se escribe separado. Pero nunca
quise eso. Me icieron consecuente y aora quiero escribir sin pensar y aveces
cantar con una sonrisa de horeja a horeja salpicando a quien quiera de mi
viajar.
Quizá, la
vida es vivir zoéticamente pensando que nada tiene un fin.
“Tengo miedo y respeto
al ascensor; miedo a que se quede entre el cuarto y quinto piso, pero más miedo
me da si nunca frena…”
Clemencita Campos
Muy lindo, Clemencia. Te agarra tristeza el leer ese devenir donde las cosas inevitablemente se transforman, y a veces no es hacia lo que uno quiere. Tal vez la imagen de Yayoi-K. ayude a pensarlo desde la totalidad: la niña que escribe sin haches y vivía en el jardín está presente "aún todavía" en la que separa las palabras. Todo los puntos juntos, iluminando simultaneamente. No sé, tal vez sólo un pequeño consuelo...
ResponderEliminarQue la vida no tenga un fin pero que el ascensor frene. Algo que merece un fin, algo que no. Etapas de un camino que no quisiéramos que se extinga. Pero las etapas se acaban y siempre nos invade ese escalofrío del ¿ahora qué? y la nostalgia por una rutina querida que se va... Por más que revolvamos la sopa y mezclemos las letras las reglas de juego no las ponemos nosotros. Vienen en el combo de la vida. Y aveces nos sorprenden gratamente... otras no.
ResponderEliminarMuy tuyo Clemen, me vino a la memoria a esa niña que barría arena en el desierto de hace unos meses. Siempre nos trajiste al taller bombitas de colores, recuerdos de carnaval, deseos de sacudir lo almidonado y mirar el mundo de manera nueva.
Increible que yo escriba por escribir, porque creo que tuve una buena imagen para contar, y que en el análisis se vea la etapa en la que estoy viviendo, lo que siento, los miedos, las alegrías. Y lo más increible, es que quizá ni yo lo veía. Gracias por los comentarios porque hacen que me descubra a mi misma.
EliminarMuy bueno Clemencia. La vida es movimiento y cambio continuo, creo que no deberia entristecernos ni siquiera lo que no sale como quisieramos, al fin como dice un dicho lo resume: como el mundo no va a estar al reves, si todo junto se escribe separado y separado se escribe todo junto. ja ja!
ResponderEliminarGracias
me hizo acordar un poco a un cuento de J.D Salinger "Teddy" cuando habla de la manzana de la lógica que debemos escupir para darnos cuenta como son en verdad las cosas. http://cuentosimperdibles.wordpress.com/2009/07/14/teddy-j-d-salinger/
ResponderEliminarMuy vos este texto.. conclusiones no consecuentes, constantemente dubitativa.. no saber qué querés o si lo querés o no… Pero no te creo que puedas escaparte del presente.. al contrario, exprimís el “aora” como si fuera el último. Vuenísimo testo komo siempre..
ResponderEliminarNico
Me gustó, Clemen! ¿¡Cuántos armazones va acorazando nuestro corazón?! Leyéndote, me vino a la memoria este poema de un poeta querido:
ResponderEliminarPOEMA DEL MANICOMIO
Tuve miedo
y me regresé de la locura
tuve miedo de ser
una rueda
un color
un paso
PORQUE MIS OJOS ERAN NIÑOS
Y mi corazón
un botón
más
de
mi camisa de fuerza
Pero hoy que mis ojos visten pantalones largos
veo a la calle que está mendiga de pasos.
Carlos Oquendo de Amat
Gracias por los comentarios. Me da un poco de miedo el tema de que te recuerda a un poema que se llama nada mas y nada menos que "Poema del manicomio". ¿Me estas diciendo loca? Eso de que me dicen muy yo me gusta.
ResponderEliminarIncreíble Clemen!!! muy vos!! esto de salirse de una lógica impuesta. Y vos simplemente tenés ganas de escrivircomovozquieras. Me encanta como pensas y escribís, tu saltimbanqui, tu alegría soñadora y esas lágrimas que se quieran suicidar pero a las que no querés llegar. Creas las mejores imágenes!
ResponderEliminarMe hiciste acordar a algo que leí hace poco en un libro, que dice que esos libros que están escritos "mal", en el sentido en que enriedan palabras, o no están "bien estructurados", son los que más le llegan a este autor, porque esa voz genuina, que habla así, no es una deformación del pensamiento humano, sino que es cómo pensamos!! Como vos! espontáneamente!
beso, yo también te extraño lloca!