Quizás tenga
que avanzar, así, sin miedo y sin mirar bien hacia dónde voy.
Quizás sea
más conveniente calcular cada paso a dar.
Quizás tenga
que darle una segunda oportunidad.
Quizás
debería cerrar ese capítulo de mi vida y pasar a otra cosa.
Quizás lo
mejor sea dedicarme a planear cuidadosamente mi futuro.
Quizás tenga
que ir viviendo a medida que me vayan viniendo las cosas.
Quizás tenga
que viajar más sin calcular tanto los presupuestos.
Quizás sea
preferible dedicarme a ahorrar y conseguir algún pedacito de tierra propio.
Quizás sea
hora de desplegar las alas.
Quizás sea
el momento de echar raíces.
Quizás ambas
se excluyen.
Quizás se
complementen.
Quizás
cuando asuma mis contradicciones internas deje de estar tan dividida.
María Echevarría
¡Muy bueno María! Qué bien describís ese tironeo interior en asuntos con que todos nos sentimos un poco familiarizados.
ResponderEliminarY al contrario ¡Qué bueno es cuando uno ve con total claridad cuál es el paso que sigue! Y se tira de cabeza sin dudar al costo que sea. Y se siente "una" con su decisión, sin divisiones. Sentimiento que describiste tan bien en tu "Paraiso".
Aquí aparece otra vez la necesidad de unidad en el embrollo de la deliberación. Deliberar es eso "sopesar, poner en la balanza"
Me encantaron las imágenes que elegiste.
Y tenían que ser dos.
¡No podía ser una sola en medio de tanta alternativa! ¡Y no se excluyen, se potencian!
Un poeta una vez me dijo que, según su interpretación (y de otros), el Pecado Original era el desgarro que sufrimos por la libertad, de las cosas que tenemos que dejar de lado, que debemos dejar de ser para poder ser.
ResponderEliminarNo sé si será así, pero lo cierto es que eso de las múltiples posibilidades y la libertad limitada es una gran joda cósmica.